Respuesta concreta: el perfil de salud publicado por el Dogo Argentino Club of America para el programa CHIC incluye evaluación BAER de sordera congénita, evaluación de caderas por OFA o PennHIP y examen cardíaco realizado por cardiólogo veterinario a partir de los 12 meses; además contempla una prueba electiva entre codo, tiroides autoinmune, examen ocular CAER o participación en repositorio de ADN. Es el protocolo del club estadounidense, no un mandato colombiano ni garantía de que un perro esté libre de toda enfermedad.
BAER: audición por oído
Pide el informe que identifique al ejemplar y muestre resultado izquierdo y derecho. La raza merece atención específica: el estudio publicado en Veterinary Record y alojado en PubMed analizó 811 perros en Estados Unidos y encontró sordera unilateral o bilateral en parte de la cohorte. El dato justifica preguntar y hacer pruebas, pero no sirve para etiquetar a cada cachorro ni calcular prevalencia local.
Caderas: evaluación, no promesa
La evaluación radiográfica para displasia debe realizarse e interpretarse con protocolo veterinario reconocido. Pregunta qué método se utilizó, edad del perro, identidad confirmada, informe y resultado oficial. “Los padres caminan bien” no reemplaza una evaluación objetiva; tampoco un resultado radiográfico elimina toda posibilidad de problemas articulares. Evita comprar una promesa verbal de “caderas perfectas”.
Corazón: quién y cuándo lo revisó
El perfil CHIC del club pide examen cardíaco por cardiólogo a partir de los 12 meses. Solicita fecha, nombre y credencial profesional, tipo de examen y hallazgos. Un examen clínico normal en una visita de cachorro no es equivalente a ese requisito del programa ni descarta todos los problemas futuros. El veterinario puede recomendar pruebas adicionales según antecedentes y auscultación.
Qué significa CHIC (y qué no)
El programa CHIC publica resultados de salud y facilita consulta de pruebas; el propio club explica que el número CHIC indica que se completó el perfil y se divulgaron los resultados requeridos, no que todos sean normales. Revisa los informes subyacentes y pregunta por cualquier resultado anormal. Un historial transparente es más útil que un sello aislado.
Lista para pedir al responsable de la camada
- Informe BAER del cachorro y, cuando exista, de sus padres.
- Resultados de cadera de los padres con método, identificación y lectura.
- Evaluación cardíaca, fecha y profesional.
- Historia clínica, vacunas, desparasitación, microchip y examen de entrega.
- Qué antecedentes hay en padres, hermanos y camadas previas.
- Autorización para que tu veterinario revise la documentación antes de decidir.
Usa el protocolo de Dogo Argentino Club of America como lista de referencia, y consulta a un veterinario local. Lee también qué detecta BAER y la ficha Dogo Argentino.
Cómo comprobar que los documentos corresponden al perro
Compara nombre, microchip o identificación, fecha de nacimiento y datos del ejemplar entre el informe, el registro y la cartilla. Pide el documento completo, no una captura recortada que oculte el resultado. Si el examen fue realizado en otro país, pregunta al veterinario colombiano si el método y la lectura son interpretables en el contexto local. La evaluación preentrega no predice toda la salud futura; sirve para conocer lo observado hasta esa fecha y planear seguimiento.
Resultados normales no significan riesgo cero
Una prueba revisa una condición concreta y dentro de sus límites; no es un certificado universal de salud. Por ejemplo, BAER evalúa audición, una lectura de cadera valora articulaciones y un examen cardíaco examina aspectos cardiovasculares. Pregunta qué no cubre cada examen, cuándo repetirlo y qué signos ameritan consulta. Un cuidador informado valora transparencia, seguimiento y bienestar, no solo la cantidad de sellos.




